Yo ayudo al hombre a llegar a la Luna, Sr. Presidente

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Iviett Serrano | Directora | Estratega Creativa

Hay una historia de una visita que hizo John F. Kennedy a la NASA. Él, se acercó al empleado que se encargaba de limpiar los pisos y le preguntó ¿En qué consiste tu trabajo? A lo que el conserje le respondió “Yo ayudo al hombre a llegar a la Luna, Sr. Presidente”.

Me he topado con tanta gente llena de energía y totalmente motivada que no cesa en buscar sus objetivos, y a otra esas personas que parecen una nube gris permanente, que no tienen sangre en las venas, y siempre me pregunto ¿Qué es lo que realmente nos motiva? Cuando pensamos en el trabajo, la respuesta inmediata sería: dinero, ¡qué más! Pues no, el economista Dan Ariely en una fantástica TedTalk nos muestra que más allá del paradigma tradicional de que todo tiene un valor monetario, la claridad de un propósito más elevado, la valoración y la sensación de ir conquistando y superando los retos es el impulso real que genera la motivación.

Entendamos un poco desde dónde viene nuestra actual visión empresarial. En el siglo pasado, el paradigma ideológico de la era industrial era la eficiencia y fue vital para el rápido desarrollo de la industria, cuando la existencia de tareas mecánicas y repetitivas era el mayor trabajo a realizarse. Tenía mucho sentido en ese entonces y es cuando surge la teoría coloquialmente conocida como “la zanahoria y el garrote”. Ya a mediados del siglo empiezan a surgir los temas de incentivos, bonos y la percepción empresarial de que todo se resolvía por el monto del salario.

Ok, no me vayan a usar como excusa para no pagar un salario justo. Pero ¿les parece que seguimos en el siglo XX? Hoy se habla de innovación, empresas como Virgin y Google, logran más resultados con mayor flexibilidad que con dinero. El surgimiento de ROWE (Results Only Work Environment) creado por dos consultores americanos en el que las personas no tienen horarios es una muestra de hasta dónde podemos llegar. Los que aplican ROWE van a la oficina cuando lo desean. No tienen horarios. Sólo tienen que realizar su trabajo. Cómo lo hacen y cuándo lo hacen, es totalmente individual. La ciencia está demostrando que el concepto ha evolucionado y el mundo empresarial sigue estancado en el antiguo estilo de liderazgo.

Esta es la “era de la economía del conocimiento” (knowledge economy) donde ya hemos superado la visión “post industrial” enfocada en el desarrollo de competencias técnicas. ¿Es la eficiencia aún más importante que el propósito? Yo creo que la respuesta es no, ambas son relevantes, pero ya no podemos seguir hablando solo de eficiencia. Creo que a medida que avancemos, las nuevas generaciones buscan mayor espacio de crecimiento y de decisión en sus procesos.

Si somos de los que cuando pensamos acerca del trabajo, generalmente pensamos que motivación y pago/salario son la misma cosa, los invito a empezar a agregar al paquete otro tipo de elementos como propósito, retos, pertenencia, identidad y orgullo por lo que hacemos, y la buena noticia es que si sumamos todos los componentes en el trabajo tendríamos gente más productiva y más feliz. Qué gran diferencia en conocer y conectarse con el verdadero propósito de una organización y conectarlo con el de tu vida.

Y tú, ¿sabes en qué consiste tu trabajo y cuál es el verdadero propósito? ¿Tu equipo realmente sabe en qué consiste su trabajo y cuál es su propósito?

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