Innovamos, ¿y luego? … por supuesto, ¡a cacarearlo!

In Imagen y Comunicación by admin0 Comments

Se ha insistido mucho en la necesidad y la conveniencia de emplear Innovación como motor del éxito empresarial. El tema no es reciente, ya en el año 2010 el Banco Interamericano de Desarrollo establecía las que consideraba eran las bases de la innovación, entre ellas destacaban: la necesidad de que las instituciones educativas, los centros de investigación y las empresas contaran con personal especializado capaz de identificar oportunidad para mejorar o imaginar innovaciones, conocer y adaptar sus conocimientos y sobre todo ser expertos en usar, crear, adaptar y comunicar esos conocimientos.

Esto deja claro el panorama en cuanto a la necesidad de establecer conexiones inseparables entre la innovación y la Comunicación. De acuerdo con Mario Morales, un estudioso de la materia y fundador de Innovare, hay tres elementos que son fundamentales a la hora de poner en marcha un proceso de Innovación: el capital humano que realice la innovación, el conocimiento del mercado (o mejor dicho de quienes consumen en el mercado) para saber cuáles son las verdaderas innovaciones que se requieren (aquellas que crean valor) y el momento de innovar (precisamente el momento en que la curva de crecimiento de mi empresa ha llegado a su máximo).

Ahora bien ¿por qué podría ser importante un proceso de Innovación en las empresas, y por qué específicamente el tema de la Comunicación adquiere tanta relevancia?

La Innovación es en nuestros días un “must” para las empresas modernas pues, sólo con el producto de la Investigación y el Desarrollo de las ideas, es posible mantenerse en un mundo cambiante como el actual, es decir, hay que Innovar por un tema de supervivencia.

¿Pero, por qué tengo que comunicarlo? La Comunicación es el disparador de la Innovación: lo que no se comunica, no existe! Si no lo cacareas, nadie se entera…

La Innovación + Comunicación, puede definirse en tres características que son mencionadas en el modelo de Morales:

  • A través de nuevos productos y servicios
  • A través de nuevos procesos o formas de hacer las cosas
  • Finalmente a través de nuevos negocios.

En una definición sencilla podríamos decir que la Innovación debe ser capaz de crear relaciones y negocios, que den a conocer los beneficios de los nuevos productos y servicios a través de la implementación de procesos y metodologías novedosas, para generar valor y satisfacer las necesidades de nuestros stakeholders, y esto se logra a través de procesos de comunicación.

La Comunicación de las innovaciones debe ser un proceso constante de la organización, que identifique nuevas maneras de llegar a los diferentes stakeholders, nuevas maneras de interpretar sus necesidades, de satisfacerlas y conseguir métodos para que los productos y servicios que ofrece la empresa, sean percibidos como una experiencia positiva, que invite a sus públicos a querer más.

La Comunicación es un sistema vivo, por lo que la Innovación es parte de su esencia. La Innovación en la comunicación es necesaria y deseable: puertas adentro, para lograr fidelidad, sentido de pertenencia entre nuestros equipos; con y hacia nuestras juntas directivas, para generar cambios positivos en nuestra organización y por supuesto, al comunicarnos y relacionarnos con nuestros públicos externos, para transmitirles que somos organizaciones adaptables y modernas, organizaciones vivas que reconocen la necesidad del cambio cuando hace falta.

Una clave, aunque no la única: identificar en nuestras empresas esos momentos en los que la innovación va a generar una ventaja competitiva ante otras empresas, no una ventaja pasajera, sino aquella que tiene amplitud y duración suficientes para poder diferenciar a la empresa de las demás.

Marlene Cisneros

Leave a Comment