Eres un líder… Felicidades! Pero… ¿y tu comunicación, cómo está?

In Imagen y Comunicación by admin

Revisando sobre el tema de liderazgo, he notado cómo el concepto se asocia cada vez más a la comunicación, a la construcción de la marca personal y por supuesto a la reputación.

La razón parece ser muy simple: un líder no puede serlo si no es capaz de transmitir a su equipo sus objetivos, conectar a las motivaciones de sus seguidores y compartir sus ideas para alcanzar esas metas y lograr aglutinar las energías de sus seguidores en torno al logro del objetivo.

Se trata de transmitir seguridad en lo que se hace, de promover el impulso hacia la acción, de enseñar con el ejemplo la excelencia y de evidenciar la confianza suficiente como para ganar la legitimidad de sus compañeros.

Un ejemplo que me fascina (apartando mi debilidad personal por lo inglés…), es el magnate Richard Branson, quien destaca entre sus dotes de líder por su cercanía, su interés genuino por los demás, especialmente por su gente, su toque de desenfadado y lo mejor (en mi opinión) mucho que ofrecer y compartir de su conocimiento de vida, incluyendo en algunos casos, sus desventuras, como su método de aprendizaje.

Otro ejemplo, que he conocido recientemente gracias a mi socia es Marie Forleo, quien en cada video, cada intervención, deja evidenciado que el liderazgo auténtico es una mezcla de algunas características personales innatas, que son potenciadas a través del aprendizaje, el uso de técnicas y recursos adecuados y por supuesto de un excelente manejo de la comunicación que deje expuesto ante el público todo este conjunto de cualidades.

El buen comunicador sabe escuchar, entiende las necesidades del otro y sabe cómo y cuándo establecer puentes de empatía; créanme, no es algo que se aprende con solo leerlo, requiere mucha práctica y toneladas de paciencia.

Esta escucha activa de las necesidades, se aplica a clientes, colaboradores, superiores y entorno. El verdadero líder está en contacto permanente, en comunicación continua con su realidad, no es un Dios en el Olimpo, aunque su imagen pueda en ocasiones asemejarse a ello.

El líder trabaja codo a codo con su equipo y se encuentra en permanente proceso de enseñanza- aprendizaje: deja instaladas capacidades y aprende a adaptar cada una de ellas a las necesidades del entorno.

En conclusión el líder es un efectivo comunicador, que logra “motivar” a todos a remar en la misma dirección.

Marlene Cisneros

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